En la rendición de cuentas del jueves 15 de julio -ese ritual de la transparencia, ese ejercicio de accountability- quedó claro que en el año 2020 la Rectoría, y con ella la Universidad, desplegó cuatro grandes líneas de decisión, todas ellas exitosas para hacerle frente a la crisis nacida de la pandemia.

1. En primer término, adelantó una sistemática política de equidad social para la academia. Organizó el calendario académico, a pesar de las incertidumbres y de las voces contrarias que se dejaban escuchar a este respecto. Implementó la Matrícula cero, una propuesta lanzada por el Rector desde el 2018. Desarrolló medidas conducentes al préstamo de tablets que favorecieron a 2.500 estudiantes, además de la conectividad que requerían otros 5.000. Por lo demás, facilitó el apoyo alimentario con 28.000 bonos convertibles en mercados. Y todo ello, sin contar con el entrenamiento para 1.000 docentes en el manejo de las herramientas digitales para el desarrollo de sus programas curriculares.

2. En la misión educadora de la Universidad, la dirección de esta última, consiguió el aumento de cobertura, en una cifra de más de 1.600 estudiantes adicionales, una proporción muy significativa si se la compara con el promedio nacional que más bien fue a la baja. Además, abrió seis nuevos programas, entre ellos tres de pregrado en el campo de las ciencias: Química, Física y Biología. Por cierto, en el curso del año adelantó en todos los programas académicos un proceso de autoevaluación, en función de la Acreditación Institucional de Alta Calidad.

Finalmente, algo que no es poca cosa, posesionó a 36 nuevos profesores de planta, un hecho que no se veía desde hace más de 10 años.

3. La dirección de la Universidad amplió extraordinariamente las posibilidades en materia de espacios físicos: contrató la dotación con muebles y equipos de alto nivel para la nueva sede de El Ensueño en la Facultad Tecnológica. Gestionó la adquisición de un predio para la Facultad de Artes. Y, algo sensiblemente importante, elaboró un proyecto muy serio para el nuevo edificio de ingeniería, lo que le permitió a la Universidad acceder a 100.000 millones de pesos en el Sistema General de Regalías, un hecho que cuenta con muy pocos precedentes.

4. Finalmente, durante los meses de noviembre y diciembre, procuró gestiones, discretas pero efectivas, para una adición presupuestal de 7.200 millones de pesos, más allá del presupuesto normal, algo que seguramente incrementará su base financiera en aras de la equidad y del desarrollo académico.

 

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Fuente de información: Rectoría
Rectoría
Universidad Distrital Francisco José de Caldas

Rendición de cuentas 2020