Frente a los desafíos que impone la coyuntura para la educación superior, la crisis, pero también las posibilidades de cambio, la dirección y la comunidad levantan metas insoslayables que definen el horizonte de nuestros compromisos en torno siempre de la producción y difusión del conocimiento.

I.    Equidad social para el pensamiento crítico
En la Universidad, tenemos el propósito de sostener las ayudas de carácter social para que los estudiantes dispongan de mejores condiciones en medio de la pandemia y la no-presencialidad en las clases, a fin de mantener en niveles aceptables el ejercicio pedagógico, el proceso de formación, la investigación y la creación. 

Tales ayudas son: a) la matrícula cero (0) para los dos próximos semestres, gracias a las aportaciones invaluables de la Alcaldía de Bogotá, del Ministerio de Educación y de la propia Universidad; hecho este que prolonga el beneficio en que nos empeñamos durante el segundo semestre de 2020; b) el préstamo de tablets a 2600 estudiantes, tal vez el mayor número alcanzado por institución universitaria alguna; c) la conectividad para 2500 estudiantes; y d) los bonos de apoyo alimentario, redimibles en mercados, por el orden de 11600 al semestre. 

Con estos y otros apoyos, propios de la justicia redistributiva en favor del derecho a la educación superior, en la Universidad Distrital materializamos, en estas condiciones excepcionales, el sentido social de nuestro destino como institución.

II.    Crecimiento institucional 
Dos grandes campos en la marcha organizacional de la institución son susceptibles de reajustes y avances importantes; a saber, el del Pacto de Concurrencia y el de espacios físicos o infraestructura.

El Pacto de Concurrencia debiera sustraer el pago de las pensiones por la Universidad, para transferirlo a un fondo, suficientemente fondeado por las partes concurrentes por ley, esto es, el Distrito, la Nación y la Universidad. En dicho acuerdo -en su concreción- debiéramos avanzar grandemente durante los próximos meses, de modo que cuando lo podamos firmar, su resultado sea la liberación de recursos en el presupuesto de la Universidad Distrital, nuestra Universidad; la cual destina cada año para este efecto la suma de 70.000 millones de pesos, una suma que en otras condiciones daría un impulso extraordinario en el desarrollo de los fines misionales.

Un segundo dominio de la organización institucional es el de la infraestructura, o territorios e instalaciones de uso social y académico, ahora llamados espacios educativos. Para empezar, en el curso del primer semestre avanzaremos en el amoblamiento y la puesta en marcha de la sede de El Ensueño, dentro de la Facultad Tecnológica; así mismo, en la compra del predio de la calle 13 para Artes; y, por último, en la aprobación por regalías del edificio de Ingeniería. En los planes de ampliación física hemos puesto el mayor empeño. En segundo término, nos cabe la responsabilidad de presentar para su aprobación en las instancias correspondientes el Plan Maestro de Espacios Educativos, cuyo borrador -una suma de ideas claras sobre ciudad y universidad- debiéramos presentar muy pronto. 

III.    Reformas
En un tercer capítulo de lo que sería una agenda constructiva para este año, tendríamos que incluir los avances en el conjunto de reformas estructurales que directamente supongan la modernización de la Universidad en su estructura académica y en las relaciones fundamentales que atañen a la vida de los estamentos y a la marcha universitaria.

Antes que nada, tenemos como meta muy próxima la reforma de los Estatutos, estos últimos la ley básica de la Universidad: una reforma que incluye sobre todo la transformación progresista de la estructura académica, en forma tal que superemos la excesiva compartimentación de los proyectos curriculares; los cuales son reemplazables por las Escuelas, célula básica en la que se agruparían los programas y además las comunidades académicas, con base en los campos del conocimiento. Los cuales en cualquier caso deberían estar incorporados dentro de las grandes Facultades.

Esperamos que los esfuerzos de la Asamblea Universitaria y los del Consejo Académico confluyan, en medio de un debate razonado, bajo la modalidad de propuestas enriquecidas para que al final del primer semestre el Consejo Superior corone democráticamente la tarea de esa reforma. Tenemos además por delante la transformación de la Extensión y Proyección Social de la Universidad, a propósito de la cual, ya hemos presentado una propuesta. 

Por otra parte, podríamos formular en corto tiempo un proyecto, bien sustentado filosóficamente, alrededor de una necesaria e inteligente política de comunicaciones.

Finalmente, podríamos esbozar para el debate las líneas gruesas bajo las cuales queden diseñados los estatutos docente y estudiantil; al igual que una reestructuración administrativa, sustentada en el mérito, en la transparencia, en la democracia y en el Estado de Derecho.

IV.    Desarrollo académico y aseguramiento de la calidad
En este capítulo correspondiente a la academia y a la calidad, persistiremos en rematar el proceso de acreditación de alta calidad, sin dejar de esforzarnos por esa misma acreditación, en lo que corresponde a los diversos programas académicos (o proyectos curriculares), que hayan pasado por la autoevaluación. Igualmente, consolidaremos las revistas que fueron indexadas, al tiempo que elevaremos el nivel de las que aún no lo han sido. Por otra parte, afianzaremos órganos de difusión intelectual, como Pensar la Ciudad, un medio que sin estar asistido necesariamente por la vocación de la indexación tiene alcances mayores en lo que se refiere a la producción y difusión de análisis fundamentados, que tengan impacto en donde se forja la opinión y se adelanta la discusión pública. 

En lo concerniente a la pertinencia; esto es, a la oferta académica, podríamos dar unos pasos significativos. Particularmente, mediante la creación de la Facultad de Ciencias Básicas, cuyos tres programas, química, física y biología, que se han echado a andar auspiciosamente, se suman al de matemáticas, consolidado después de 15 años. También debiéramos darle apertura a la Facultad de Ciencias de la Salud, con el programa de Enfermería, sin olvidar por otra parte el hecho de sentar las bases para una futura Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, mientras impulsamos un Instituto de Estudios Sociales.

Con estos progresos y transformaciones, plasmados en la agenda universitaria del 2021, continuaremos con el crecimiento académico. Simultáneamente afianzaremos el ethos de una Universidad Distrital más Científica y Creativa; más Crítica y Ciudadana.

 

Ricardo García Duarte
Rector
Informe ante el Consejo Superior; enero 28 de 2021

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